A una casa portuguesa con certeza, con certeza una casa
portuguesa. O algo así cantaba la gran Amalia Rodríguez. Si el orden de los
factores no altera el producto, para qué
elegir tirar los penalties primero. Y ya puestos, ¿Por qué no empiezo esta
crónica por el principio? Ya para esto, escribo la de la otra semifinal.
No, pero esto debe hacerse ahora, aunque, desde mi exilio en
la fortaleza del Silencio, los pingüinos llevan bufandas rojas al cuello y mi
conexión a la red se podría definir como inexistente. Buscando un adjetivo más
perfecto diríamos que es nulo.
Para colmo de males no estoy muy acostumbrado al Oficce 7 y ya va siendo hora no, bueno,
luso igual hablo un poquito del partido.
A ver si para cuando me conecte a Internet queda alguna fotejo con la que
animar el cotarro contraeuropeo.
España 0 – Portugal 0
No, es evidente que no este partido no será recordado como
una delicatesen del fútbol. De hecho me temo que pronto será olvidado al norte
de los Pirineos, y al sur del Peñón de Gibraltar. La Portugal de una hora menos y 48 horas más
de descanso, salió con saña. Vaya , que nuestros vecinitos no venían a
pedirnos azúcar precisamente. En un
partido capaz de acabar con la crisis energética del planeta, se nos olvidó el
tiqui taca. Quizás por que ahora nos retrasmite Telecinco y ellos son más de
Ricky raca. O de triqui traca. Sí, así es como lo viví. Que delicia esto de ver
la semifinal en Levante y escuchar las
tracas de petardos en honor a la selección.
Y esa es la sensación que tenía, polvora mojada, fuegos de artificio, y
granaderos emboscados en el centro del campo. Esta vez nuestro triquini mágico,
Xavi, Silva e Iniesta, poco podían hacer ante la superioridad lusa. Un momento,
he dicho superioridad en el centro del campo español. Pues sí. Me temo que entre Veloso, Moutinho y
Meireles, y la presión a la salida del balón, casi nos asfixiamos. Sólo faltaba
Cristiano Ronaldo haciéndonos aguadillas. Aún así, la tuvo el patito feo de la
selección. El bueno de Álvaro no midió bien la potencia de su disparo. Una
lástima, por qué seguro que el partido habría sido más bonito si se hubiese
adelantado España. Esto me lo puede discutir cualquiera, es una teoría que
lanzo desde el forofismo. Desde luego que habríamos sufrido menos. Pero no.
Aunque no faltó nadie, el partido fue de mucha falta. Y se
repartieron más tarjetas que en una convención de odontólogos. Por poner un
ejemplo, de los ocho defensas titulares, tan sólo Jordi Alba y Piqué no
recibieron tarjeta. Una muestra más del villarato, es que se llevaron tarjeta
todos los madridistas menos Cristiano e Iker, ¡Faltaría más! La verdad es que a
faltones no hay nada como el derby ibérico. Portugal también tuvo alguna, de
cuya suerte no quiero acordarme. Pero no fueron tan claras como para que Iker
tuviera que hacer un partido de leyenda.
Ojo, que esta vez había rival. Pero poco a poco, hicimos que
ellos también tuvieran que destacar en defensa. Sin estridencias, los mejores
del partido en ambos bandos, los zagueros. El partidazo que hizo Sergio Ramos,
menofdemach como ya le llamarán por Camas fue de escándalo. Al corte y a la
confección como ya he mencionado alguna vez.
Entre Arbeloa y él, hicieron el truco de convertir a Cristiano en poco
más que un Salinas. No exagero. La que
tuvo Cristiano según agonizaba el partido fue de quitar el hipo. Pero fue
bastante egoísta y no quiso que su amigo Iker se luciera, mandando el balón al
tercer anfiteatro… de Mérida.
En la ejecución de las faltas, modales de talonador
Cristiano, tuvo una secuencia de ellas, creo que tres en muy poco tiempo. La más cercana rozó el hispasat. Creo que en
el Madrid debería dejar tirar las faltas de vez en cuando a otro. Claro que
este año le dejó una al denostado Sahin, y este la envió al larguero, obligando
a Mou a sustituirle inmediatamente no fuera a liarla. Pero dejemos de darle
caña al bicho, que bien asustados nos tenía y volvamos a Sergio Ramos. Este hombre estaba tan convencido de que era
su día, que hasta se atrevió con una falta, le dijo a Xabi Alonso, aligera hipy
que no hay pan duro y disparó por encima del larguero, pero mucho más bajo de
lo acostumbrado. Hasta Rui Patricio se
asustó.
Hay que destacar que Meireles y Moutinho hicieron un trabajo
extraordinario. Y Coentrao era bastante peligroso, aunque sólo fuera por la
amenaza de contagiar esos picores en la ingle o por ahí, que no tuvo más
remedio que rascar ante Reina. Vamos, otro impúdico, como Puyol.
Los cambios, bueno, pues, huy, si se me ha olvidado darle
cañita al Vicente. Vicente.. otra caña…
no sé, que en toda una semifinal de la Eurocopa, saquemos a Negredo, era
como volver a tiempos más negros para la selección española. Menos mal que en
la segunda parte lo quitó, cargándose de razón, más vale sin nueve que con
estos nueves conocidos…. Ahora somos nosotros los que echamos de menos a
Salinas. O a Patanegra, ya puestos.
Bueno, pues eso, que como ni Negredo, Silva, ni Xavi ná,
pues metemos a nuestro Cesc qué algo iba a hacer, a Pedro y a Navas estos dos
últimos para compensar la representación regional canaria y andaluza, aunque
Negredo es de algo más arriba.
Y lo curioso del caso, es que estas cosas le salen al
marqués. Con unos minutillos de adaptación, primero, vamos a darle una
oportunidad a Cristiano, ya mencionada, y después nos vamos a ir a la prórroga.
Y es llegar a la prolongación y que delicia. Los dos días de
descanso de Portugal se les acaban y empieza el
espectáculo. Jordi Alba, y Pedrito en plan mosca cojoneira comienzan a
sembrar las dudas entre las filas portuguesas.
Bruno Alves y Pepe achican aguas como pueden, y el dulce Iniesta la
tiene. La tiene toda para él. Una jugada de Jordi, un balón que viene de la
banda, y él con siete metros de portería para él sólo. Pero Rui es muy patricio
y se niega a que el plebeyo de la Mancha, el pocaplaya este, le amargue la
noche. Y detiene el balón que 18
millones de teleespectadores españoles menos uno, él ya sabe quién es, desean
ver dentro del redil portugués. Pero este
arreón de estudiante vago no es suficiente para que España pase la selectividad
y se va a Septiembre de penalties.
Y es ahí donde comienza la danza de los dragones. En un más que falso directo os dejo con ella…
Casillas le gana a Cristiano en el cara y cruz. No sé por
qué repite, creo que Cris no quería que se hiciese con un euro de los de cierto
cazador de elefantes. Al final, el árbitro se saca un euro griego que
casualmente guarda en su cartera y se sortea el orden de los lanzamientos. Y el
asunto no es baladí, pues a la postre, dejaría a un protagonista sin
protagonismo. Iker elige que tiren ellos
después, que a mí me da la risa.
Y eso es lo que hacen. Así que primero va nuestro gran
especialista, nuestro héroe de cuartos.
Xabi Alonso, así de pasada recuerdo, el penalti que supuso el empate a
tres en la final de la Champions entre el Liverpool y el Milan. Fallo Xabi pero
recogió el rechace y marcó el último gol de una final histórica. O los
penalties de los Cuartos de Final del pasado mundial, marcó el primero pero
le hicieron repetir y marró el
segundo. Y también el penalti del sábado
pasado que marcó ante Francia.
Bueno pues va el chivato de
Cristiano y le dice a Patricio por dónde lo va a tirar Xabi, le hace caso, Xabi
cambia de su lado de seguridad y el portero portugués detiene el lanzamiento.
Momento para Moutinho, que ha hecho
un partidazo. Lanza y, que venga Dios y lo vea, si no hay un santo en la faz de
la tierra que defiende la portería de España. Detiene Iker, en las tandas de
penalti siempre se para alguna.
Lanza Pepe, el balón sale asustado
de la bota del zaguero luso brasileño y aunque Casillas adivina el sitio por el
que va, no puede hacer nada por detenerlo.
Momento Piqué. Shakira se esconde
bajo su asiento hasta que escucha el murmullo y la ovación al gol.
Lanza Nani, esplendido, engañando a
Casillas y comenzamos a aburrir a toda Europa con tanta igualdad.
Necesitamos
espectáculo.
Y si alguien sabe de eso es un
sevillano. En que momento de la carrera de Sergio Ramos nos acordamos todos los
españoles. Hay misterios de la vida. El otro día alguien comentaba que el flash
de la Eurocopa fue el lanzamiento a lo panenka de Pirlo. Pues no, por qué
Sergio lo hizo mejor y con más salero. Ozú, esto por mi colega Neuer, debió
pensar Ramos, al que ya han comparado con el caballo de Espartero.
Turno para Alves. Estoy seguro de
que Sergio le quitó la idea a Bruno, y este, se vio obligado a lanzar en plan
central, lo que es, fuerte y al medio, con la suerte de que se fue contra el
larguero.
Y ahí los teníamos. Con Cesc
celebrando el pase de España, hasta que se dio cuenta, de que todavía tenía que
marcar el penalti decisivo. Otra vez al
pasado. No a las memorias de África si no a los recuerdos alpinos. Cesc y el
lanzamiento decisivo. Cesc que le cuenta una milonga a la pelota, el hombre que
susurraba a los balones comentan en la tele. Qué sí, que si te metes dentro de
la portería portuguesa, te prometo que te llevo a casa y nunca jamás te
volverán a dar una patada. Y el Pepe ese menos. El balón claudica, disimula un
poco para que se vea que no está comprado y se choca contra el palo, comienza a
correr por la línea de la portería como burlándose del portero hasta que decide
meterse dentro. Y la selección española, esta vez sí, celebra el pase a la
final mientras Cristiano comenta para sí lo injusto que es el fútbol. En este partido pudo ganar Portugal, pero
también España. Y eso es lo que pasó, y eso es lo que les comenté, ahora a ver
como consigo publicar esto en nuestro
querido blog. No hay tiempo para dar las puntuaciones de los nuestros, aunque
el que tuviese a Ramos se ha caído con todo el equipo.
La final el domingo. Quién nos
esperará? Yo ya lo sé. Pero si han pasado cien años de este documento y usted
es un extraterrestre que está tratando de comprender el colapso de la
civilización humana le recomiendo que siga leyendo nuestro blog.
Y mucha mala suerte para todos.






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