domingo, 1 de julio de 2012

Fado de Hielo y Fuego V. DenÇa do dragoes


A una casa portuguesa con certeza, con certeza una casa portuguesa. O algo así cantaba la gran Amalia Rodríguez. Si el orden de los factores  no altera el producto, para qué elegir tirar los penalties primero. Y ya puestos, ¿Por qué no empiezo esta crónica por el principio? Ya para esto, escribo la de la otra semifinal.

No, pero esto debe hacerse ahora, aunque, desde mi exilio en la fortaleza del Silencio, los pingüinos llevan bufandas rojas al cuello y mi conexión a la red se podría definir como inexistente. Buscando un adjetivo más perfecto diríamos que es nulo.

Para colmo de males no estoy muy acostumbrado  al Oficce 7 y ya va siendo hora no, bueno, luso igual hablo un poquito del  partido. A ver si para cuando me conecte a Internet queda alguna fotejo con la que animar el cotarro contraeuropeo.



España 0 – Portugal 0

No, es evidente que no este partido no será recordado como una delicatesen del fútbol. De hecho me temo que pronto será olvidado al norte de los Pirineos, y al sur del Peñón de Gibraltar.  La Portugal de una hora menos y 48 horas más de descanso,  salió con saña.  Vaya , que nuestros vecinitos no venían a pedirnos azúcar precisamente.  En un partido capaz de acabar con la crisis energética del planeta, se nos olvidó el tiqui taca. Quizás por que ahora nos retrasmite Telecinco y ellos son más de Ricky raca. O de triqui traca. Sí, así es como lo viví. Que delicia esto de ver la semifinal en Levante y  escuchar las tracas de petardos en honor a la selección.  Y esa es la sensación que tenía, polvora mojada, fuegos de artificio, y granaderos emboscados en el centro del campo. Esta vez nuestro triquini mágico, Xavi, Silva e Iniesta, poco podían hacer ante la superioridad lusa. Un momento, he dicho superioridad en el centro del campo español.  Pues sí. Me temo que entre Veloso, Moutinho y Meireles, y la presión a la salida del balón, casi nos asfixiamos. Sólo faltaba Cristiano Ronaldo haciéndonos aguadillas. Aún así, la tuvo el patito feo de la selección. El bueno de Álvaro no midió bien la potencia de su disparo. Una lástima, por qué seguro que el partido habría sido más bonito si se hubiese adelantado España. Esto me lo puede discutir cualquiera, es una teoría que lanzo desde el forofismo. Desde luego que habríamos sufrido menos.  Pero no.

Aunque no faltó nadie, el partido fue de mucha falta. Y se repartieron más tarjetas que en una convención de odontólogos. Por poner un ejemplo, de los ocho defensas titulares, tan sólo Jordi Alba y Piqué no recibieron tarjeta. Una muestra más del villarato, es que se llevaron tarjeta todos los madridistas menos Cristiano e Iker, ¡Faltaría más! La verdad es que a faltones no hay nada como el derby ibérico. Portugal también tuvo alguna, de cuya suerte no quiero acordarme. Pero no fueron tan claras como para que Iker tuviera que hacer un partido de leyenda.
Ojo, que esta vez había rival. Pero poco a poco, hicimos que ellos también tuvieran que destacar en defensa. Sin estridencias, los mejores del partido en ambos bandos, los zagueros. El partidazo que hizo Sergio Ramos, menofdemach como ya le llamarán por Camas fue de escándalo. Al corte y a la confección como ya he mencionado alguna vez.  Entre Arbeloa y él, hicieron el truco de convertir a Cristiano en poco más que un Salinas. No exagero.  La que tuvo Cristiano según agonizaba el partido fue de quitar el hipo. Pero fue bastante egoísta y no quiso que su amigo Iker se luciera, mandando el balón al tercer anfiteatro… de Mérida.


En la ejecución de las faltas, modales de talonador Cristiano, tuvo una secuencia de ellas, creo que tres en muy poco tiempo.  La más cercana rozó el hispasat. Creo que en el Madrid debería dejar tirar las faltas de vez en cuando a otro. Claro que este año le dejó una al denostado Sahin, y este la envió al larguero, obligando a Mou a sustituirle inmediatamente no fuera a liarla. Pero dejemos de darle caña al bicho, que bien asustados nos tenía y volvamos a Sergio Ramos.  Este hombre estaba tan convencido de que era su día, que hasta se atrevió con una falta, le dijo a Xabi Alonso, aligera hipy que no hay pan duro y disparó por encima del larguero, pero mucho más bajo de lo acostumbrado.  Hasta Rui Patricio se asustó.

Hay que destacar que Meireles y Moutinho hicieron un trabajo extraordinario. Y Coentrao era bastante peligroso, aunque sólo fuera por la amenaza de contagiar esos picores en la ingle o por ahí, que no tuvo más remedio que rascar ante Reina. Vamos, otro impúdico, como Puyol.



Los cambios, bueno, pues, huy, si se me ha olvidado darle cañita al Vicente. Vicente.. otra caña…  no sé, que en toda una semifinal de la Eurocopa, saquemos a Negredo, era como volver a tiempos más negros para la selección española. Menos mal que en la segunda parte lo quitó, cargándose de razón, más vale sin nueve que con estos nueves conocidos…. Ahora somos nosotros los que echamos de menos a Salinas. O a Patanegra, ya puestos.

Bueno, pues eso, que como ni Negredo, Silva, ni Xavi ná, pues metemos a nuestro Cesc qué algo iba a hacer, a Pedro y a Navas estos dos últimos para compensar la representación regional canaria y andaluza, aunque Negredo es de algo más arriba.

Y lo curioso del caso, es que estas cosas le salen al marqués. Con unos minutillos de adaptación, primero, vamos a darle una oportunidad a Cristiano, ya mencionada, y después nos vamos a ir a la prórroga.

Y es llegar a la prolongación y que delicia. Los dos días de descanso de Portugal se les acaban y empieza el  espectáculo. Jordi Alba, y Pedrito en plan mosca cojoneira comienzan a sembrar las dudas entre las filas portuguesas.  Bruno Alves y Pepe achican aguas como pueden, y el dulce Iniesta la tiene. La tiene toda para él. Una jugada de Jordi, un balón que viene de la banda, y él con siete metros de portería para él sólo. Pero Rui es muy patricio y se niega a que el plebeyo de la Mancha, el pocaplaya este, le amargue la noche. Y detiene el  balón que 18 millones de teleespectadores españoles menos uno, él ya sabe quién es, desean ver dentro del redil portugués.  Pero este arreón de estudiante vago no es suficiente para que España pase la selectividad y se va a Septiembre de penalties.

Y es ahí donde comienza la danza de los dragones.  En un más que falso directo os dejo con ella…

Casillas le gana a Cristiano en el cara y cruz. No sé por qué repite, creo que Cris no quería que se hiciese con un euro de los de cierto cazador de elefantes. Al final, el árbitro se saca un euro griego que casualmente guarda en su cartera y se sortea el orden de los lanzamientos. Y el asunto no es baladí, pues a la postre, dejaría a un protagonista sin protagonismo.  Iker elige que tiren ellos después, que a mí me da la risa.

Y eso es lo que hacen. Así que primero va nuestro gran especialista, nuestro héroe de cuartos.  Xabi Alonso, así de pasada recuerdo, el penalti que supuso el empate a tres en la final de la Champions entre el Liverpool y el Milan. Fallo Xabi pero recogió el rechace y marcó el último gol de una final histórica. O los penalties de los Cuartos de Final del pasado mundial, marcó el primero pero le  hicieron repetir y marró el segundo.  Y también el penalti del sábado pasado que marcó ante Francia.

Bueno pues va el chivato de Cristiano y le dice a Patricio por dónde lo va a tirar Xabi, le hace caso, Xabi cambia de su lado de seguridad y el portero portugués detiene el lanzamiento.

Momento para Moutinho, que ha hecho un partidazo. Lanza y, que venga Dios y lo vea, si no hay un santo en la faz de la tierra que defiende la portería de España. Detiene Iker, en las tandas de penalti siempre se para alguna.
Turno para el pálido. Lanza y deja blancos como la patena a los portugueses. España va por delante. 

Lanza Pepe, el balón sale asustado de la bota del zaguero luso brasileño y aunque Casillas adivina el sitio por el que va, no puede hacer nada por detenerlo.
Momento Piqué. Shakira se esconde bajo su asiento hasta que escucha el murmullo y la ovación al gol.
Lanza Nani, esplendido, engañando a Casillas y comenzamos a aburrir a toda Europa con tanta igualdad. 

Necesitamos espectáculo.

Y si alguien sabe de eso es un sevillano. En que momento de la carrera de Sergio Ramos nos acordamos todos los españoles. Hay misterios de la vida. El otro día alguien comentaba que el flash de la Eurocopa fue el lanzamiento a lo panenka de Pirlo. Pues no, por qué Sergio lo hizo mejor y con más salero. Ozú, esto por mi colega Neuer, debió pensar Ramos, al que ya han comparado con el caballo de Espartero.


Turno para Alves. Estoy seguro de que Sergio le quitó la idea a Bruno, y este, se vio obligado a lanzar en plan central, lo que es, fuerte y al medio, con la suerte de que se fue contra el larguero.

Y ahí los teníamos. Con Cesc celebrando el pase de España, hasta que se dio cuenta, de que todavía tenía que marcar el penalti decisivo.  Otra vez al pasado. No a las memorias de África si no a los recuerdos alpinos. Cesc y el lanzamiento decisivo. Cesc que le cuenta una milonga a la pelota, el hombre que susurraba a los balones comentan en la tele. Qué sí, que si te metes dentro de la portería portuguesa, te prometo que te llevo a casa y nunca jamás te volverán a dar una patada. Y el Pepe ese menos. El balón claudica, disimula un poco para que se vea que no está comprado y se choca contra el palo, comienza a correr por la línea de la portería como burlándose del portero hasta que decide meterse dentro. Y la selección española, esta vez sí, celebra el pase a la final mientras Cristiano comenta para sí lo injusto que es el fútbol.  En este partido pudo ganar Portugal, pero también España. Y eso es lo que pasó, y eso es lo que les comenté, ahora a ver como  consigo publicar esto en nuestro querido blog. No hay tiempo para dar las puntuaciones de los nuestros, aunque el que tuviese a Ramos se ha caído con todo el equipo.
La final el domingo. Quién nos esperará? Yo ya lo sé. Pero si han pasado cien años de este documento y usted es un extraterrestre que está tratando de comprender el colapso de la civilización humana le recomiendo que siga leyendo nuestro blog.

Y mucha mala suerte para todos.

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